
Hemingway recorrió el mundo dejando parte de su cuerpo en todos lados. Fue reportero en todos lados aunque él no se diera cuenta. Se rompió la cabeza, perdió liquido del cerebro, cayó de un avión (dos veces) y le implantaron una rotula artificial.
“Cuando uno escribe sobre algo que no conoce queda un hueco en la narración”. Hemingway vivió a mil por hora. De aquí para allá. Una persona que vive así sin duda alguna tiene algo que escribir. Tiene muchas historias por contar.
Siempre fue visto con una mirada crítica pero no queda duda de que Ernest Hemingway fue uno de los periodistas y escritores más intensos de toda la historia. Sus narraciones quedan grabadas en la cabeza y te hacen participe de ellas. Además, genio como pocos, se adecuo a las reglas que dictaba el Star e hizo de estas sus mejores aliados.

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